Estudio muestra que los probióticos podrían ayudar a eliminar los “químicos para siempre” del cuerpo

Un descubrimiento científico publicado en Nature Microbiology podría cambiar la forma en que lidiamos con los PFAS, conocidos como “químicos para siempre”. Investigadores de la Universidad de Cambridge han identificado bacterias intestinales humanas capaces de absorber estos compuestos tóxicos y eliminarlos del cuerpo.

PFAS: Bacterias intestinales podrían ayudar a eliminarlos del cuerpo humano, según estudio
11 de julio de 2025

Un estudio publicado en Nature Microbiology podría transformar la forma en que enfrentamos a los PFAS, conocidos como “químicos para siempre”. Investigadores de la Universidad de Cambridge han identificado bacterias intestinales humanas capaces de absorber y eliminar estos compuestos tóxicos del organismo. El hallazgo sugiere que el microbioma intestinal podría convertirse en una herramienta natural para reducir la carga de estas sustancias que amenazan la salud a nivel global.


¿Qué son los PFAS y por qué se les llama “químicos para siempre”?

Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son compuestos químicos sintéticos presentes en una amplia variedad de productos de uso cotidiano: envases de alimentos, utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, cosméticos y más. Su estructura química extremadamente resistente impide que se degraden fácilmente, lo que provoca su acumulación tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano.

Diversos estudios han relacionado a los PFAS con cáncer, daño hepático, infertilidad y trastornos del desarrollo infantil. Aunque algunas variantes pueden eliminarse parcialmente por la orina, muchas otras permanecen en el organismo durante años, generando una creciente preocupación por su impacto a largo plazo.


Descubren bacterias intestinales capaces de neutralizar PFAS

Científicos de la Universidad de Cambridge, en colaboración con otras instituciones del Reino Unido, identificaron nueve especies de bacterias intestinales humanas, entre ellas Bacteroides uniformis, que lograron absorber entre el 25 % y el 74 % de los PFAS ingeridos en pruebas con ratones. Estas bacterias almacenaron los químicos en grupos dentro de sus células y los expulsaron posteriormente a través de las heces.

“Descubrimos que ciertas especies de bacterias intestinales humanas tienen una sorprendente capacidad para absorber PFAS de su entorno, en un amplio rango de concentraciones, y agruparlos dentro de sus células”, explicó el Dr. Kiran Patil, autor principal del estudio y miembro de la Unidad de Toxicología del MRC en la Universidad de Cambridge.

El estudio demuestra que el microbioma intestinal no solo resiste los efectos dañinos de los PFAS, sino que también puede funcionar como una barrera biológica natural que ayuda a reducir su presencia en el cuerpo.


¿El futuro? Probióticos que ayuden a eliminar los “químicos para siempre”

Si estos resultados se replican con éxito en humanos, los investigadores plantean el desarrollo de suplementos probióticos diseñados para potenciar la presencia de estas bacterias benéficas y facilitar la eliminación de PFAS de manera natural.

Además, estudios previos han revelado que ciertas fibras dietéticas, como el beta-glucano de la avena, también pueden unirse a los PFAS en el sistema digestivo y favorecer su excreción. Mientras tanto, los expertos recomiendan reducir la exposición a estos compuestos evitando utensilios antiadherentes, utilizando filtros de agua de alta calidad y revisando los ingredientes de los productos de uso personal.


Una esperanza en medio de la contaminación

Los PFAS están en todas partes: en el aire, el agua, los hogares y nuestros cuerpos. Aunque no podemos eliminarlos del ambiente de forma inmediata, este descubrimiento ofrece una nueva y prometedora estrategia para reducir su impacto: colaborar con el propio cuerpo y, en particular, con su microbiota intestinal.

Si bien este enfoque no destruye los PFAS, abre la puerta a soluciones naturales, sostenibles y basadas en la ciencia para mitigar sus efectos. En un mundo cada vez más expuesto a contaminantes, este avance representa una esperanza concreta para proteger la salud humana.

Fuente: https://www.nature.com/articles/s41564-025-02032-5